Limpieza a chorro de hielo seco es un revolucionario método de limpieza, también
conocido por limpieza criogénica, a través del cual se sopla o se proyecta por alta
presión un chorro de hielo seco en forma de pequeñas y compactas partículas (pellets).
Los pellets de hielo seco son acelerados por presión de aire comprimido, tal como
en las técnicas de chorreado tradicionales.
Lo singular de utilizar hielo seco en un chorro de alta presión como agente de limpieza,
es que las partículas de dicho material pasan de estado sólido a estado gaseoso al
hacer impacto con una superficie. Esto significa que el área objeto de limpieza queda
totalmente seca y libre de toda sustancia secundaria. Siendo que se trata de un proceso
completamente libre de humedad y que no crea conducción de electricidad, es posible
emplear el método de soplado con hielo seco en lugares donde no hay cabida para los
métodos tradicionales.
Es perfectamente viable, por ejemplo, para la limpieza de motores e instalaciones con
componentes eléctricos, neumáticos o hidráulicos.
Al no generarse desechos secundarios, sólo queda la capa residual desprendida de la
superficie limpiada, que podrá ser posteriormente recogida del suelo o succionada por
aspiradora.
El método de limpieza a chorro de hielo seco reemplaza al lavado por agua a alta
presión y a otros métodos tradicionales de chorreado, en los que se utilizan agentes
como arena, microesferas de vidrio o plástico. Igualmente puede reemplazar a otros
sistemas que implican el uso de solventes y productos químicos nocivos para la salud.
El chorreado de hielo seco es idóneo para desprender capas residuales de materiales
tales como cola, barniz, aceites, grasas, hollín, lubricantes, antideslizantes, bitumen, para
nombrar algunas de las substancias que se limpian diariamente con este sistema.
Con el método de limpieza a chorro de hielo seco será a menudo posible limpiar
máquinas y equipos en su sitio de funcionamiento, sin necesidad de desmontaje y de
costosas paradas de producción. Al no quedar desecho secundario alguno y al no ser
preciso evacuar agua ni secar humedad en la superficie o área limpiada, se podrá
fácilmente aprovechar pausas cortas para la ejecución del trabajo de limpieza.
El chorro de hielo seco no es abrasivo y no daña la superficie a limpiar, por lo que
también se puede emplear para la limpieza de materiales frágiles como el níquel,
cromo y aluminio blando.

